Hoy en día nos asiste un profundo cambio de paradigmas, contemplando la revolución tecnológica que vivimos y las repercusiones que ello tiene en nuestro valor como personas, trabajadores, profesionales. El trabajo ya no se busca, no se encuentra; muchas veces se genera, se crea, se inventa. Estamos viviendo una época de incertidumbre y de complejidad, pero por lo mismo, también llena de posibilidades por crear.

Por Lic. Ps. Fernanda Duga

Por otra parte, y según datos del 1er. Censo Nacional de Psicología, el 8,8% de los egresados censados en general, no trabaja; así como el 50% de los egresados de esta carrera entre los años 2005-2014, no trabaja al momento del Censo. Por otra parte, un 30,2% de los egresados tiene dos trabajos; para el 60% de ellos, el motivo es obtener más ingresos. No obstante, sólo el 32,3% de los egresados, percibe más de $U 50.000 mensuales.

La pregunta que me inquieta y me rebela desde hace años es, ¿por qué? A lo largo de nuestra carrera, aprendemos acerca de la fuerza que tienen nuestras creencias y expectativas, en nuestras conductas y las de los demás. Aprendemos la importancia de hacer un uso constructivo de las emociones, a desarrollar y usar la empatía; aprendemos estrategias de comunicación, elementos de negociación, conocemos acerca de la importancia de la asertividad. Existen disciplinas que construyen edificios enteros sobre las migajas que la Psicología deja en su camino.

¿Por qué entonces, no usamos el proceso de la creatividad que aprendimos, para inventarnos trabajo?

¿Por qué no usamos herramientas de negociación,  y somos asertivos, para obtener mejores sueldos?

¿Por qué no usamos la empatía que nos enseñan a desarrollar, para generar relaciones que nos beneficien a largo plazo, pero también nos permitan ganar dinero?

Considero que la carrera de Psicología, aún se encuentra focalizada en aspectos meramente técnicos, a diferencia de otras carreras, que brindan mayores herramientas para la gestión comercial y empresarial.

Con lo cual se generan profesionales para que sean empleados, profesionales que trabajen en relación de dependencia. No profesionales que puedan gestionarse como empresarios, con herramientas de administración, financieras, contables, comerciales, para poder completar la formación desde otras áreas, y así ampliar el espectro laboral. Que como mencionamos más arriba, hoy en día nos abre posibilidades infinitas.